Mi primera consulta sentimental
Hola, amigos progresistas. Me llamo Ruby Marmolejos y, a petición de algunos amigos y amigas, madrileños y madrileñas, vascos y vascas, he abierto esta página para ofreceros mi ayuda en temas sentimentales e ideológicos, siempre desde una óptica progresista y de respeto al medio ambiente y a la causa del Tercer Mundo.
La primera consulta que tengo en mi buzón, en orden alfabético, es la de alguien que firma como “Preocupada” de Coslada. He aquí la misiva:
Estimada Preocupada: según mi amplia experiencia de la vida, a los hombres revolucionarios los fabrican en dos modelos. El modelo Fidel Castro y el modelo Raúl Castro. El primero se fuma los puros. No tengo que decirte lo que hace el otro con los puros del primero.
Lo primero es que compruebes si, efectivamente, el caso tiene arreglo o si tienes que cederle el novio a Zerolo. Lo primero, ¿has visto su carné de identidad? Comprueba, para empezar, si efectivamente se llama Rodolfo o si se llama cualquier otra cosa como Gumersindo, José Luis o Agapito. Para mí, que no puede ser tan cruel un padre como para bautizar a un hijo con esa mariconada de nombre, ni siquiera por lo laico. Mira su DNI cuando se descuide. Si se llama José Luis, caso perdido: lo de Rodolfo es sólo una mariconada más. Si, por el contrario, se llama realmente Rodolfo, entonces es un hijo de puta. De la puta de la madre que se le ocurrió bautizar así al mamoncete, que las hay muy jodidas.
Lo siguiente: prueba a animar al pobre hombre. Te voy a contar un secreto que a mí me funciona siempre: cómprate un picardías verde oliva. Hazle una encerrona. Intenta quedar a solas con tu novio Fofito y prepara un ambiente relajante. Pon el salón a media luz (y así de paso colaboras con la opa de Gas Natural). Pon música sugerente y sensual: la Internacional, por ejemplo, en arreglo orquestal para la sinfónica de Azerbaiyán. Sírvele una copita de ron, preferiblemente Havana Club, aunque tenga más mierda química que el Bacardí. Si tiene que ser whiskey, que sea Johnny Walker, pero sólo si es etiqueta roja. Ponle un vídeo con los viajes de Leire Pajín, y verás como una cosa lleva a la otra.
Si con todo esto, al cabrón no se le empalma… amiga mía, dalo por perdido.
A fin de cuentas, una es en estas cosas como Santiago Segura: muy solidaria… pero sin mariconadas.
La primera consulta que tengo en mi buzón, en orden alfabético, es la de alguien que firma como “Preocupada” de Coslada. He aquí la misiva:
"Querida Ruby:
Estoy sumamente inquieta por mi novio. Es un chico muy solidario, muy tolerante y multicultural, e incluso milita en el Partido Comunista. Vamos, un noviete patarroja, como se burla el sofacha de mi padre. La parte negativa es que se llama Rodolfo… exacto: como el reno de Santa Claus. Y me empiezan a mosquear algunos detalles suyos.
Según Rodi, es que está muy preocupado por el pueblo libanés desde que los israelíes entraron por el sur del país. El problema es que, según mis cuentas, llevamos así ya no desde que a Sharon le dio el yuyo, sino desde la matanza de Yenín (que al final parece que no fue tal). Y aunque las tropas de la alianza de civilizaciones impongan la paz en la zona, me temo que lo siguiente será preocuparse por el criminal bloqueo a las cuentas bancarias de Kim Jong Il o algo parecido. Con lo jodido que está este mundo, y que una no logre que la jodan a conciencia…
Para colmo, el domingo pasado lo sorprendí leyendo la revista Zero esa. Yo soy muy tolerante con el colectivo homosexual, pero también lo soy con el colectivo motero y no leo revistas de la Harley-Davidson. Rodolfo se puso muy rojo (¡eso al menos!) cuando se dio cuenta de que lo estaba observando, y disimuló diciendo que estaba buscando la entrevista que le hicieron al compañero Llamazares. Pero lo que más me preocupó es que, ¿cómo decirlo?, le noté, por primera vez en varias semanas, un bultito en la entrepierna. Luego, entre una cosa y otra, me echó un polvo… ¡el primero en todo el mes!, y en vez de quedarme tranquila, llevo toda la semana reconcomiéndome las entrañas…
¿Qué puedo hacer, Ruby?"
Estoy sumamente inquieta por mi novio. Es un chico muy solidario, muy tolerante y multicultural, e incluso milita en el Partido Comunista. Vamos, un noviete patarroja, como se burla el sofacha de mi padre. La parte negativa es que se llama Rodolfo… exacto: como el reno de Santa Claus. Y me empiezan a mosquear algunos detalles suyos.
Según Rodi, es que está muy preocupado por el pueblo libanés desde que los israelíes entraron por el sur del país. El problema es que, según mis cuentas, llevamos así ya no desde que a Sharon le dio el yuyo, sino desde la matanza de Yenín (que al final parece que no fue tal). Y aunque las tropas de la alianza de civilizaciones impongan la paz en la zona, me temo que lo siguiente será preocuparse por el criminal bloqueo a las cuentas bancarias de Kim Jong Il o algo parecido. Con lo jodido que está este mundo, y que una no logre que la jodan a conciencia…
Para colmo, el domingo pasado lo sorprendí leyendo la revista Zero esa. Yo soy muy tolerante con el colectivo homosexual, pero también lo soy con el colectivo motero y no leo revistas de la Harley-Davidson. Rodolfo se puso muy rojo (¡eso al menos!) cuando se dio cuenta de que lo estaba observando, y disimuló diciendo que estaba buscando la entrevista que le hicieron al compañero Llamazares. Pero lo que más me preocupó es que, ¿cómo decirlo?, le noté, por primera vez en varias semanas, un bultito en la entrepierna. Luego, entre una cosa y otra, me echó un polvo… ¡el primero en todo el mes!, y en vez de quedarme tranquila, llevo toda la semana reconcomiéndome las entrañas…
¿Qué puedo hacer, Ruby?"
Estimada Preocupada: según mi amplia experiencia de la vida, a los hombres revolucionarios los fabrican en dos modelos. El modelo Fidel Castro y el modelo Raúl Castro. El primero se fuma los puros. No tengo que decirte lo que hace el otro con los puros del primero.
Lo primero es que compruebes si, efectivamente, el caso tiene arreglo o si tienes que cederle el novio a Zerolo. Lo primero, ¿has visto su carné de identidad? Comprueba, para empezar, si efectivamente se llama Rodolfo o si se llama cualquier otra cosa como Gumersindo, José Luis o Agapito. Para mí, que no puede ser tan cruel un padre como para bautizar a un hijo con esa mariconada de nombre, ni siquiera por lo laico. Mira su DNI cuando se descuide. Si se llama José Luis, caso perdido: lo de Rodolfo es sólo una mariconada más. Si, por el contrario, se llama realmente Rodolfo, entonces es un hijo de puta. De la puta de la madre que se le ocurrió bautizar así al mamoncete, que las hay muy jodidas.
Lo siguiente: prueba a animar al pobre hombre. Te voy a contar un secreto que a mí me funciona siempre: cómprate un picardías verde oliva. Hazle una encerrona. Intenta quedar a solas con tu novio Fofito y prepara un ambiente relajante. Pon el salón a media luz (y así de paso colaboras con la opa de Gas Natural). Pon música sugerente y sensual: la Internacional, por ejemplo, en arreglo orquestal para la sinfónica de Azerbaiyán. Sírvele una copita de ron, preferiblemente Havana Club, aunque tenga más mierda química que el Bacardí. Si tiene que ser whiskey, que sea Johnny Walker, pero sólo si es etiqueta roja. Ponle un vídeo con los viajes de Leire Pajín, y verás como una cosa lleva a la otra.
Si con todo esto, al cabrón no se le empalma… amiga mía, dalo por perdido.
A fin de cuentas, una es en estas cosas como Santiago Segura: muy solidaria… pero sin mariconadas.

2 Comentarios:
At 5:50 p. m.,
Anónimo said…
Ruby, ¿cómo puedo hacerte llegar una consulta?
At 6:41 p. m.,
Anónimo said…
Si no es muy personal, envíamela en los comentarios, porque de todos modos, tengo que citarla al responder.
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